Resultado de imagen para arrugas

¡Olvídate del botox! Es momento de tomar el camino más largo, pero seguro

El botox es genial y no es de extrañarse que cuando las impacientes y adictas a la velocidad están decididas a dar marcha atrás y regresar el tiempo volteen hacia las inyecciones de toxina botulínica, que al inmovilizar uno u otro músculo del rostro desaparecen al instante las odiosas arrugas.

Pero como nada es perfecto, has de saber que el botox también tiene sus contras, como el precio, el posible dolor ocasionado por los piquetes, los moretones y la caducidad. Y es que este milagro es de efecto cenicienta y pasados cuatro o cinco meses, la carroza se torna calabaza y las arrugas tristemente vuelven.

Si dudas, empieza por tomar el camino más largo, pero seguro, con un popurrí de sustitutos cosméticos, regímenes de cuidado y ejercicios con cientos de beneficios adicionales, como el de eliminar las manchas oscuras y estimular la renovación celular de la piel.

1. SUELTA LA TENSIÓN

Ninguna parte de tu cuerpo te agradecerá tanto como tu rostro que te abandones a la relajación. Es muy poco lo que separa a la piel de los músculos faciales, y cada gesto implica un desgaste.

Ya suficiente tiene nuestra piel con las muecas que realizamos cuando masticamos, tragamos, hablamos, bostezamos y reímos como para que encima, en los tiempos muertos, inconscientemente frunzas el ceño o tenses la boca. Tres veces al día detente, respira y ¡suelta!

2. LIMPIA TUS CÉLULAS

En materia de envejecimiento, Helena Rubinstein lleva la delantera, ya que se ha aliado con eminencias a nivel del estudio de senectud.

Ellos descubrieron que al decaer, las células secretan toxinas que gradualmente destruyen el tejido, sobre todo la matriz de la piel, lo que provoca cambios morfológicos y fisiológicos en la células más jóvenes.

Fue así que la marca creó una fórmula sin igual, que tiene la capacidad de limpiar las células de toda esa basura.

3. ¡RELLENA!

No necesitas de una bola de cristal, observa con lupa a tu mamá y saca tus propias conclusiones sobre el tipo de envejecimiento al que te enfrentarás.

Existen dos tipos de rostros: los cortos, redondos y con pómulos prominentes que no envejecen tan rápido, y los alargados que, al ser más angulosos, tienden a marcarse más rápidamente (el rostro se hunde, la boca se hace más delgada y chupa hacia el interior).

No tiembles ante los surcos, una bomba de ácido hialurónico. La buena noticia es que ya no es necesario inyectarlo, pues existen fórmulas que, si bien tardan un poquito más en actuar, ofrecen resultados bastante parecidos.

4. RECUPERA EL ÓVALO 

Si logras un contorno en rostro y cuello más firme y levantado, la batalla contra la edad está medio ganada. No todo es cosa de arrugas y, a decir de los expertos, un óvalo facial bien dibujado ¡te quita 10 años de encima! Y es que somos víctimas de una fuerza oscura (la gravedad) que pasa mediante nosotras y ejerce un peso insostenible desplazando el tejido.

No menosprecies las cremas con efecto lifting, ya que una buena fórmula puede levantar hasta cinco milímetros las mejillas caídas, pegar la piel de la mandíbula y reducir la papada.

5. LEVANTA LA MIRADA

Según el ‘eyetracking’, procedimiento que consiste en analizar hacia dónde voltean los hombres, 40% de la atención va hacia tu mirada.

Si sientes que las cejas tienden a caerse, los párpados se abultan y la parte inferior del ojo se marchita, ¡actúa! Y es que poco a poco las órbitas de los ojos pierden sus almohadillas de grasa, lo que ocasiona que la piel cuelgue.

Lo bueno es que el mal se revierte con aplicar los eyepads del doctor Murad, tres o cuatro veces a la semana.

6. RÍETE DE LAS ARRUGAS

La falta de actividad física de los músculos del rostro los ablanda, ya que el flujo sanguíneo disminuye y se van consumiendo paulatinamente los tejidos. Para reforzar y tonificar, no queda otra más que el ejercicio o ¡reír!

Lo ideal sería carcajearte hasta que te duela, pero cinco minutos diarios son suficientes para levantar los pómulos, eliminar las bolsas de los ojos y borrar algunas de las líneas del entrecejo. Esta actividad trabaja ni más ni menos que 12 músculos faciales.

7. DUERME CON RESVERATROL

En los últimos 10 años, un antioxidante llamado resveratrol se ha ganado el título de ‘molécula de la longevidad’, gracias al rol que ha jugado en la determinación de especies, longevidad y calidad de vida.

Esta molécula se encuentra presente en las uvas rojas, las grosellas, las moras y los cacahuetes; sin embargo, con el propósito de sacarle mayor provecho, lo ideal sería conseguir una crema de noche que la contenga y potencialice sus virtudes.

5. PONTE FILTRO 50 

El sol es responsable de 80% de las arrugas. Y aunque cada vez estamos más informadas, la realidad es que no acabamos de entender lo caro que nos sale el darle skip al protector.

Una piel expuesta al ‘Astro Rey’ se inflama y la inflamación crónica rompe las fibras de colágeno y elastina, lo que produce envejecimiento. Un protector solar con FPS 50, filtros UVA Y UVB y antioxidantes, como la vitamina E, resulta un seguro de juventud que cobrarás cuando alcances los 50 años.

9. APAGA EL CIGARRO 

En la ciudad resulta imposible huir del humo de los escapes y las partículas contaminantes que existen en la atmósfera, y si a eso le sumas el cigarro… Pese a que las campañas antitabaquismo nos inundan en ocasiones, olvidan mencionar los efectos nefastos para la piel, ya que la nicotina tapa los vasos sanguíneos.

Las consecuencias son una mala oxigenación, poca elasticidad, pérdida de la luminosidad y deshidratación, así  como una deficiencia de vitamina C y, por supuesto, de minerales.

10. CIERRA LA LLAVE

En Latinoamérica el agua del grifo suele ser excesivamente dura, lo que representa un verdadero coctel de cloro y minerales que resecan la piel y alteran la película hidrolipídica que protege el tejido de los agresores externos. Si ella es muy sensible, enjuagarla con esta agua es un atentado contra tu juventud, ya que en lugar de lucir fresca y purificada, cada vez se encontrará más reseca y opaca.

Luego del desmaquillante, mejor refresca tu dermis con un tónico o con agua mineral, ¡y listo!