Es difícil imaginar que las bajas temperaturas son buenas para tu salud.

frio

 

Te anima a moverte

Está claro que, cuando el frío aprieta, te mueves con más vigor (es una de las mejores fórmulas para entrar en calor). También andas más rápido, lo que aumenta tu energía y calienta tus músculos, evitando que vayas encogida y que termines sufriendo dolores o contracturas musculares por adoptar malas posturas. Para no perder tu rutina de ejercicio (no pongas la excusa del invierno), escoge modalidades que puedas hacer en el gimnasio o en casa (con las tablas que te proponemos en Cosmo, por ejemplo). Pero si, a pesar del mal tiempo, eres de las valientes y prefieres el ejrercicio al aire libre, adelante. Eso sí, abrígate bien especialmente la cabeza, los pies y las manos (son las zonas por las que más calor pierdes), no estés más de una hora seguida fuera y si notas que te empiezan a castañetear los dientes, es hora de retirarte a casita y darte una ducha caliente.

Quema calorías

Es una de las mejores ventajas del frío: cuando el termómetro baja, tu cuerpo necesita quemar más calorías para mantener su temperatura interna (por eso lo utilizan en técnicas de crioterapia para algunos tratamientos adelgazantes y reafirmantes). ¿Resultado? En invierno puedes permitirte comer más cantidad, ya que tu metabolismo se acelera.Además, el cuerpo acepta y digiere mejor platos más contundentes y calentitos, lo que no quiere decir que te pases con los guisos, ni tampoco que te lances a comer en exceso. Aprovecha las legumbres (cocínalas con verduras y arroz para hacerlas más ligeras y nutritivas) y apúntate a las sopas y a las cremas calientes (también de verduras y sin mucha grasa). Estos platos, además de entonarte, te aportarán vitaminas, minerales, proteínas vegetales y fibra. Y aunque al no hacer calor es muy posible que no tengas tanta sed, no debes descuidar la hidratación interna. Por eso, si beber agua fría no te apetece demasiado, es el momento de disfrutar de los calditos, los tés y las infusiones calientes, digestivas y depurativas.

Despierta tu piel

El frío estimula la microcirculación cutánea, lo que es bueno para tu piel:mejora su color y, al estar más oxigenada, su textura se suaviza, está más tersa y mejoran los problemas de venitas y varices. Pero cuando los grados bajan mucho y sobre todo si acompaña el viento, puede resecarse en exceso, por eso tienes que protegerla adecuadamente. Utiliza hidratantesque sean más grasas y dátelas no solo en la cara, sino en el cuerpo (muchas veces, en invierno, nos olvidamos de él) porque, al ir muy tapada, la piel no “respira” y puedes acumular sudor (y bacterias) en zonas como las ingles, la cintura, las corvas o debajo del pecho, con el resultado de molestas irritaciones.

Te mantiene alerta

El calor amodorra y cuando los grados son muchos, no solo te da más pereza moverte, sino hasta pensar. Por el contrario, el frío espabila y despierta tanto el cuerpo como la mente. Sueles estar más alerta, lo que puedes (y debes) aprovechar a tu favor para aumentar tu rendimientointelectual. Por ejemplo, un pequeño paseo por la mañana, antes de entrar en la oficina (bájate una parada antes del autobús o del metro o no aparques en la misma puerta, sino un poquito más lejos) puede ayudarte a ponerte las pilas y hacer que tengas más agilidad mental en el trabajo. Y al terminar la jornada, otro paseo al aire libre, te servirá para despejarte.