¿Te suena familiar esto? Estás en la casa de un amiga para platicar y ponerse el corriente y te das cuenta que llenas y llenas tu plato varias veces sin pensar lo que haces hasta que estás completamente full…

O tal vez has tenido un día estresante y no puedes dejar de pensar en comer chocolate y helado . Es posible que te sientas aburrida, ansiosa, o quieras recompensarte después de un duro día de trabajo .

La verdad es que si tú estás viendo a tus alimentos para otra cosa que no sea para alimentar tu cuerpo con nutrientes, quiere decir que estás comiendo por ansiedad.

Aquí hay cinco maneras de identificar si tu ansiedad se está saliendo de control, además de cinco tips sobre lo que puedes hacer al respecto:

1. El hambre por ansiedad llega rápidamente.

Cuando estás ansiosa, necesitas comida… y lo más rápido posible. ¿Cuándo fue tu última comida? Si fue hace una hora y de repente sientes la necesidad de comer un litro de helado, es probable que en realidad no estés hambrienta.

2. El hambre real es gradual.

Si has comido bien balanceado, platillos llenos de proteínas y grasas saludables, tu cuerpo debe sentirse saciado por horas, ya que toma más tiempo para que las proteínas y las grasas se digieran. Por otro lado, si estás comiendo una dieta alta en azúcar refinada con una falta de proteínas y grasas saludables, esto puede causar problemas de regulación del azúcar en la sangre, lo que puede conducir a exceso de hambre.

3. Estás comiendo demasiado rápido.

Ve más despacio. Tu cuerpo no puede digerir correctamente los alimentos cuando estás corriendo para comer y no masticas bien cada bocado. Es posible que no te sientas saciado más rápidamente si estás comiendo en el camino, lo que puede conducir a comer en exceso.

4. Sólo ves los alimentos como fuente de placer.

Al ver la comida como simplemente nutrientes para alimentar tu cuerpo y alimentar tus células, no querrás atacar un pastel gigante y tampoco hundirte en una bolsa entera de papas fritas después de un día agotador.

Si estás viendo la comida como fuente de la felicidad, te estás obligando a excederte en las cosas que están cargadas de azúcar y están vacías de nutrientes. Por supuesto, los alimentos deben saber rico, pero la razón que la comemos en el primer lugar es para alimentar a nuestro cuerpo con los nutrientes que necesita.

5. Cuando estés satisfecha deja de comer.

¿No importa lo mucho que estés comiendo, al parecer nunca estás satisfecha? ¿Tienes problemas para bajar de peso y tiendes a sentirte culpable después de comer demasiado?

¿Siempre esperas el postre después de una comida grande? ¿Tienes tendencia a seguir llenando tu plato cada segundo?

Si tratas cada comida como si fuera tu última, podría ser momento de evaluar tus razones para hacer esto.

Ahora que ya identificaste que podrías estar usando la comida como escape de estrés, esto es lo que puedes hacer al respecto:

– Cuando estés comiendo cosas no saludables, pregúntate si realmente tienes hambre.

– Identifica tus alimentos detonantes y evítalos.

– Mantén un registro de tus comidas. Esta es la mejor manera de identificar tus malos hábitos.

– Ve más despacio y saborea cada mordida. La absorción de los nutrientes empieza desde la boca con la saliva. Si no te tomas el tiempo de masticar bien, tu cuerpo no producirá las enzimas suficientes para para digerir la comida.