Arreglarte para ir a trabajar puede ser un reto porque no sabes qué ponerte y caes en los errores de vestirte como si fueras al antro, o a visitar a una tía conservadora o como si estuvieras en tu el fin de semana.

La juega un papel muy importante en el mundo laboral y escoger un atuendo que tenga el perfecto entre feminidad y profesionalismo puede ser más estresante que un regaño de tu jefe.

Para Lucy Lara, autora de El poder de la ropa, los códigos de vestimenta se han relajado y existen términos como “casual sport” o “viernes formal”, que confunden más a las mujeres para seleccionar sus prendas.

Deja de ‘quebrarte’ la cabeza y descubre la ropa que jamás debes de llevar a la oficina.

Ropa entallada

Las faldas cortas o entalladas llévatelas de fiesta. Luce tu cuerpo de otra manera y evita sentirte incómoda durante la jornada laboral.

Sudaderas o pants

¿Trabajas en un gimnasio? ¿Fuiste al parque y de ahí a trabajar? Tu imagen se verá descuidada y con poca higiene.

Tacones de plataforma

Déjalos para las fiestas o bodas y opta mejor por usar tacones altos (que no pasen de los 15 centímetros); tus pies te lo agradecerán.

Sandalias de playa

Olvídalo y jamás vayas con este tipo de calzado, no importa que tengan algún adorno o joyería de fantasía, causarás una mala impresión.

Faldas cortas

Procura que te lleguen a media pierna y que no sean entalladas. Aunque tengas unas piernas hermosas, la oficina no es el lugar adecuado para lucirlas.

Transparencias

¿Realmente quieres lucir tanto? No sólo se te notará tu ropa interior, sino que mostrarás más de la cuenta.

Toma en cuenta estas recomendaciones sobre la ropa que jamás debes de llevar a la oficina, si quieres brillar en el mundo laboral.